Hoy escribo aquí, todavía con el sabor de la gastronomía jerezana en la boca. Cuando se viene el frío -aunque sólo se trate del viento que lo anuncia- a uno le entran ganas de correr. El invierno es el tiempo de la reflexión y ésta se esconde también en la soledad del corredor de fondo. Como en la escritura. Como en el blog.
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domingo, 31 de octubre de 2010
lunes, 26 de abril de 2010
XVIII Media Maratón Ciudad de Jerez
Éste es el resultado de los arduos entrenamientos de feria, esto es, de las largas tiradas por las calles del real y de las 4 series de sevillanas realizadas con tesón una y otra vez. No penséis que soy un inconsciente, en tan duro entreno no faltaron el avituallamiento y la hidratación.
miércoles, 24 de febrero de 2010
XXVI Maratón Ciudad de Sevilla
Más de una semana después puedo recordar las emociones de cada uno de los kilómetros de la maratón. A pesar del frío de ese día, decido correr con calzonas y camiseta de tirantas. Para los primeros kilómetros llevo unos guantes de plástico, esos de la gasolinera o de la frutería. Los tiro en el primer avituallamiento. Más tarde, en el kilómetro 18, con la brisa del norte en la cara, en la desangelada avenida de Kansas City, los echo de menos, tengo las manos congeladas.
Ya he dicho por aquí que al día siguiente tenía una cita importante, así que desde la salida desecho la idea de acercarme a las 3h.50 y me conformo con bajar de 4 horas y, sobre todo, con disfrutar de los últimos kilómetros, con completar la maratón sin sufrir –entiéndase el oxímoron-. Los primeros kilómetros llegan puntuales. Hasta el 18 voy en un buen grupo, con algunos corredores que conozco del foro de El atleta. Mantengo el ritmo hasta el 20, donde me espera Miguel, dispuesto a acompañarme hasta meta. La media maratón la paso en 2 horas, prácticamente igual que el año pasado, cuando me fui a 4h.12. Los siguientes kilómetros los hacemos rápido y en el 25 me empiezo a notar las piernas pesadas. Ver el campo del Sevilla no puede traer nada bueno, pero lo peor es que recuerdo que el año pasado iba mucho mejor a estas alturas. No está bien pensar en esto, en una maratón las comparaciones son especialmente odiosas. Achaco las malas sensaciones al frío (4 grados) o al exceso de palique de los primeros kilómetros. En este momento el apoyo de mi familia es especialmente importante. Tere está en el 27 y el 30. Mi padre casi ha hecho media maratón para verme en distintos puntos de la carrera.
Así las cosas, entre el empeño de Miguel por no hacer los kilómetros por encima de 5:40 y mis recelos, que me hacen guardar fuerzas para el final y no hacerlos por debajo, llevamos un ritmo constante. Guardar, guardar y guardar es la consigna. Al paso por el 32 una agradable sorpresa. Manu nos espera para hacer los últimos 10 kilómetros con nosotros. Gracias a mis dos liebres, a sus palabras de ánimo, consigo mantener el ritmo. En el 38 toca sufrir, miro el reloj a cada momento y veo que los minutos no pasan. Pero el ritmo se mantiene. Hay opciones de bajar de cuatro horas y eso me sirve de motivación. En el último avituallamiento, el del 40, que el año pasado pasé andando, no cojo nada. Aún tengo fuerzas para aumentar el ritmo en el 41 y entro pletórico al Estadio, disfrutando de la carrera que he hecho. Ya en la pista, busco el cronómetro de meta y veo que el tiempo oficial pasa de las 4 horas por algunos segundos. Con el objetivo de bajar de 4 horas sin cumplir, sólo me queda disfrutar de los últimos metros. Aflojo para esperar a Miguel, que se ha quedado unos metros rezagado y saboreo la gloria, que no entiende de cronómetros.
Se podrían decir muchas más cosas, pero baste la foto de entrada en meta.

Ya he dicho por aquí que al día siguiente tenía una cita importante, así que desde la salida desecho la idea de acercarme a las 3h.50 y me conformo con bajar de 4 horas y, sobre todo, con disfrutar de los últimos kilómetros, con completar la maratón sin sufrir –entiéndase el oxímoron-. Los primeros kilómetros llegan puntuales. Hasta el 18 voy en un buen grupo, con algunos corredores que conozco del foro de El atleta. Mantengo el ritmo hasta el 20, donde me espera Miguel, dispuesto a acompañarme hasta meta. La media maratón la paso en 2 horas, prácticamente igual que el año pasado, cuando me fui a 4h.12. Los siguientes kilómetros los hacemos rápido y en el 25 me empiezo a notar las piernas pesadas. Ver el campo del Sevilla no puede traer nada bueno, pero lo peor es que recuerdo que el año pasado iba mucho mejor a estas alturas. No está bien pensar en esto, en una maratón las comparaciones son especialmente odiosas. Achaco las malas sensaciones al frío (4 grados) o al exceso de palique de los primeros kilómetros. En este momento el apoyo de mi familia es especialmente importante. Tere está en el 27 y el 30. Mi padre casi ha hecho media maratón para verme en distintos puntos de la carrera.
Así las cosas, entre el empeño de Miguel por no hacer los kilómetros por encima de 5:40 y mis recelos, que me hacen guardar fuerzas para el final y no hacerlos por debajo, llevamos un ritmo constante. Guardar, guardar y guardar es la consigna. Al paso por el 32 una agradable sorpresa. Manu nos espera para hacer los últimos 10 kilómetros con nosotros. Gracias a mis dos liebres, a sus palabras de ánimo, consigo mantener el ritmo. En el 38 toca sufrir, miro el reloj a cada momento y veo que los minutos no pasan. Pero el ritmo se mantiene. Hay opciones de bajar de cuatro horas y eso me sirve de motivación. En el último avituallamiento, el del 40, que el año pasado pasé andando, no cojo nada. Aún tengo fuerzas para aumentar el ritmo en el 41 y entro pletórico al Estadio, disfrutando de la carrera que he hecho. Ya en la pista, busco el cronómetro de meta y veo que el tiempo oficial pasa de las 4 horas por algunos segundos. Con el objetivo de bajar de 4 horas sin cumplir, sólo me queda disfrutar de los últimos metros. Aflojo para esperar a Miguel, que se ha quedado unos metros rezagado y saboreo la gloria, que no entiende de cronómetros.
Se podrían decir muchas más cosas, pero baste la foto de entrada en meta.

martes, 16 de febrero de 2010
Consecuencias de la maratón
Quería escribir sobre la mítica distancia, pero ando bastante ajetreado, así que sólo diré por ahora que la próxima vez que busque trabajo no iré a la cola del paro, mejor me apunto a una maratón. El año pasado, 3 días antes de mi primera maratón empecé a trabajar; este año empiezo 3 días después de la segunda.
Si alguien duda de la relación entre la maratón y el empleo, también diré que esta mañana, en la entrevista de trabajo, esgrimí que mis movimientos ortopédicos se debían a la carrera del día anterior, lo cual era prueba irrefutable de mi amor por el deporte. Esta tarde me han confirmado que el miércoles empiezo a cubrir la baja de un profe de Lengua que también da algunas clases de Educación Física para completar horario.
domingo, 31 de enero de 2010
A dos semanas de la maratón
Quedan dos semanas para la Maratón de Sevilla. ¿O debería decir que la Maratón comienza en el momento en que uno se empieza a preparar para ella y que esos 42,195 km. son sólo la guinda del pastel? Creo que el planteamiento tampoco es correcto. Por poner un ejemplo que me es cercano, en las últimas oposiciones a las que me presenté, un amigo me preguntaba por el tiempo que le había dedicado a prepararlas. Contesté, seguro de ello, que unos 24 años. Hoy no me cabe duda de que mi respuesta fue algo exagerada, pero no es menos cierto que todo lo que uno aprende durante su vida está presente en cierto grado en una oposición, y que, cuando uno apenas la ha preparado específicamente, ese grado es aún mayor.
Más allá de esta circunstancia, en absoluto despreciable, diré que empecé a correr esta edición de la Maratón de Sevilla allá por el pasado octubre. Desde entonces más de 500 kilómetros han curtido mis músculos y articulaciones y días de lluvia y viento han moldeado mi voluntad, algo menos importante que las piernas en otras carreras, pero no en una maratón.
Ahora que quedan sólo dos semanas para la cita, el monstruo ya impone. Por eso, aunque pensaba hablar hoy de las dos últimas carreras en las que he participado -la Media Maratón de la Cal y el Olivo y la Media Maratón de Alcalá de Guadaíra-, sólo diré que quedan dos semanas de disfrute antes de que en la pista del Estadio me vuelva a demorar para saborear cada una de las últimas pisadas de esta prueba, que ejerce una atracción ineluctable.
miércoles, 23 de diciembre de 2009
XXXI Media Maratón Sevilla-Los Palacios
En lo estrictamente deportivo, hay quien dice que lo importante en las carreras es participar, pero yo disfruté de lo lindo mejorando mi anterior Mejor Marca Personal (MMP) en la distancia en más de nueve minutos. Al final, 1:39:06. Los demás también cumplieron sus objetivos, excepto Miguel, que quería bajar de dos horas y no lo consiguió, no por falta de fuerzas, sino por echarle una mano a otro corredor, que iba muy justito. Quien le conoce sabe que es un alma caritativa, pero también pone en duda que se quedara a ayudar a un tal Juan. Sería, sin duda, Juana o Juanita. No quiero terminar sin decir que por un momento pensé en poder batir la MMP de este galán (me quedé a un minuto y algo), pero uno también tiene su corazoncito y, ante todo, respeta a las personas que tienen ya una edad.
[En la foto, tras la carrera, de izquierda a derecha, Jesús, el menda lerenda, Miguel, Heiko y Rafa]
[En la foto, tras la carrera, de izquierda a derecha, Jesús, el menda lerenda, Miguel, Heiko y Rafa]
domingo, 13 de diciembre de 2009
La soledad del corredor de fondo
El poeta, consagrado a una labor inexcusablemente solitaria -que por sí misma le justifica y recompensa-, gusta de un lector que disfrute sus textos, de una tertulia en la que compartirlos y en la que exponerlos al debate, de un crítico mordaz que los destripe.
El corredor de fondo, como el poeta, encuentra en cada uno de los kilómetros que recorre la soledad y, al mismo tiempo, el consuelo. Por eso, este blog le viene como anillo al dedo. Porque, aunque se sabe justificado por el paso de los kilómetros y por las suelas gastadas, también le gusta compartir entrenamientos, picarse con un compañero y contar sus hazañas.
Por cierto, dentro de exactamente una semana es la Media Maratón Sevilla-Los Palacios, algo os contaré de ella.
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